trayectoria

Empecé por aprender lo que me parecía más asequible a la hora de trabajar con las personas: quiromasaje, reiki y flores de Bach. Tomé nociones de aromaterapia y aprendí la técnica metamórfica. Simultáneamente, durante nueve meses hice un curso de trabajo personal de integración psico-corporal.
A partir de entonces, y ya teniendo una base, me formé en shiatsu durante un año, y participé en dos cursos distintos de reflexología, uno de los cuales incluía además de los pies, las manos y la espalda, y un reequilibrio energético general.
Al mismo tiempo que empezaba a practicar las técnicas aprendidas, seguía incorporando otras que o bien eran complementarias, o bien me llamaban la atención. Continué con los niveles de reiki, profundicé en la aromaterapia con un curso más completo y aprendí sobre la alimentación natural, tema que me había interesado desde siempre. Asistí también a un taller de esencias florales de Canarias.
Más adelante cursé toda la formación (en varios años) de terapia regresiva, así como estudié otros sistemas florales (California y Bush), y también empecé a trabajar con los sueños en un taller introductorio, al que siguieron varios más con distintos terapeutas.
Aprendí numerología de la mano de una reconocida profesional, y realicé seminarios y talleres relacionados con algunos de los temas que ya he mencionado. También formé parte de otros trabajos grupales de índole personal, profundizando con las esencias florales de varios sistemas y con los sueños, y fui receptora en bastantes sesiones individuales con terapia de regresiones. Aunque hubo mas, sería tedioso mencionarlo todo, sólo incluyo lo principal.
Hice la formación completa en Ataraxia (sistema holístico con minerales y cuarzos), además de recibir sesiones con esta técnica, y participé en talleres de gemas impartidos por otras personas. Aprendí Masaje Atlante, otro método específico que utiliza minerales y combinación de varios elementos (masaje, gemas y seguimiento en consulta). Mientras tanto seguí adelante con los niveles superiores de reiki y con la aromaterapia.
Durante todo este período de aprendizaje y acompañamiento efectivo a otras personas, empezaron a surgir intuiciones cada vez más a menudo, y a darse percepciones más agudizadas que me ayudaron a conectar con un campo de práctica más amplio. Eso me llevó a investigar con otro tipo de enseñanzas, más del orden de lo sutil, como las canalizaciones y los productos Tachyon.
Como consecuencia de todo el trabajo anterior, sentí la necesidad de empezar a comunicar a nivel grupal y creé mis primeros talleres, ya que con anterioridad había hecho alguno esporádicamente, pero sin continuidad. Fui incrementando la temática de los mismos, y eventualmente los adapto a las condiciones del momento o lugar específicos.
Después de haber cursado un año de la formación en terapia Gestalt, y de participar en un gran número de constelaciones –y de asistir brevemente a una parte del curso-, me di cuenta de la importancia de trabajar con y desde el cuerpo, para abarcar otros aspectos del ser humano partiendo de la dimensión física: las creencias inconscientes y las emociones no reconocidas o inexpresadas. Y también pude constatar, gracias a la psicomagia además de las constelaciones sistémicas, la influencia de los ancestros y la familia en nuestras dificultades y en nuestras capacidades (a menudo no desarrolladas). Eso me llevó a explorar ambos campos conmigo personalmente, para aplicarlos a otros con posterioridad.
A partir de una situación crítica y una revelación inesperada, se despertaron potenciales ignorados hasta el momento. Eso me llevó a interesarme en el mundo del chamanismo: fui receptora de sesiones durante algunos meses, y he asistido a varios de los módulos temáticos que abarcan una formación completa.
Paralelamente, se manifestó y descubrí de forma espontánea el gran potencial que tienen el sonido y la voz, terapéuticamente hablando. Se abrió un insospechado campo, que experimenté e investigué a nivel personal, y me predispuso a aprender algunas nociones de otras personas que llevaban mucho más tiempo que yo en el tema, confirmando así mis actuaciones intuitivas hasta entonces.
Todo este aprendizaje y trayectoria (la personal y la profesional son inseparables) ha tomado forma y se ha traducido en un método propio con la combinación de múltiples herramientas, incorporadas durante las enseñanzas de otros, o algunas que han sobrevenido de manera espontánea y que han surgido de la práctica y de mi trabajo de profundización interior. Ese no es un método cerrado ni siempre será igual, sino que se va transformando al mismo tiempo que yo lo hago.
Me doy cuenta ahora de que no menciono para nada el tema espiritual, que quizás es el mayor de los aprendizajes, y que ha estado presente en mi recorrido desde el inicio, aunque no ha pasado por seguir ninguna escuela, técnica o maestros específicos, sino que ha sido algo que he ido de integrando de manera natural en el día a día.

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